Objetivo del año

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lunes, 8 de diciembre de 2014

lunes, 13 de octubre de 2014

Lanzamiento del Movimiento Aposstólico "Cristo Rey"

El  pasado  viernes  día 10 de Octubre tuvo lugar en el salón de actos del Colegio Cristo Rey de Villlanueva del Arzobispo, el lanzamiento  del  M.A.R preparado y organizado por los animadores y descubridores del Reino.
Se les presentó a todos los alumnos del centro desde  4 de Primaria a 3 de ESO.

Nuestros  jóvenes expresaron lo que es  el Movimiento a través de una representación teatral y testimonio de una  joven y el objetivo general de este año por medio de una coreografía. También  se  visionó un pequeño  video  con las actividades más significativas  llevadas a cabo el año pasado.


Comenzamos nuestro año pastoral

Participación  de nuestro colegio en el Festival Solidario de Cáritas.
Gracias a todos los alumnos y familias por su participación.

Celebración de la Eucaristía de inicio de curso.



jueves, 9 de mayo de 2013

MES DE MAYO



Dedica un un ratito de tu tiempo para estar con la Virgen María. Ella te acompaña siempre en tu vida.

jueves, 18 de abril de 2013

21 de abril de 2013 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones


Queridos jóvenes, no tengáis miedo de seguirlo y de recorrer con intrepidez 
los exigentes senderos de la caridad y del compromiso generoso. Así seréis 
felices de servir, seréis testigos de aquel gozo que el mundo no puede dar, 
seréis llamas vivas de un amor infinito y eterno, aprenderéis a «dar razón 
de vuestra esperanza» (1 Pe 3, 15).

(Benedicto XVI)


Todos el material  y subsidios en:
http://www.conferenciaepiscopal.es/index.php/jornada-vocaciones.html


viernes, 5 de abril de 2013

martes, 26 de febrero de 2013

Carta Pastoral a los niños y niñas en el Año de la Fe

                 
Muy queridos amigos:

     Hace tiempo que no os escribo y quiero deciros tres cosas importantes, además de saludaros.
     Primera. Que me acuerdo y rezo por vosotros todos los días desde que empezasteis el curso, sobre todo en la Navidad reciente aún.
     Pensaba el otro día: ¿les habrán dicho a tantos niños y niñas que vais a la Catequesis que los cristianos celebramos el Año de la Fe y lo que significa? Os digo que Jesús espera de nosotros este año, también de los mayores, que nos hagamos muy amigos suyos y que nos queramos unos a otros de verdad. Que pensemos en los niños y niñas que no tienen padres o colegios, que no tienen para comer y, algunos, ni casa donde vivir. Tenemos que pensar en ellos y ayudarles si podemos.
     En este Año también tenemos que aprender y rezar el Credo, como principal oración. Seguro que casi todos os lo sabéis entero. Sería interesante que con el catequista o la catequista lo rezarais junto a la pila en que recibisteis el Bautismo. Es el resumen de todo lo que creemos. Sin saber el Credo no se puede hacer la Primera Comunión.
     Segunda. Que Jesús os quiere mucho y vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequistas, profesores y muchos más.
     Ya sabéis, seguramente, que una vez Jesús enseñaba a personas mayores y le acercaron unos niños para que les tocara o les diera la bendición. Al no permitirlo sus discípulos, Jesús les dijo a todos: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc. 10, 14-15).
     Después de Jesús, son vuestros padres los que más os quieren. Ellos os cuidan, os ayudan siempre y así vais creciendo y haciéndoos mayores. Y no digamos los abuelos. A veces se cansan un poco porque van haciéndose mayores, pero no os quieren menos que vuestros padres. Os lo aseguro. Y vosotros, ¿los queréis también? Ya sé que sí.
     ¿Y el sacerdote y los profesores y catequistas? También os quieren y enseñan como sabéis.
     Entre todos queremos una cosa muy importante para vosotros: que seáis buenos cristianos porque vuestros padres son los que pidieron el Bautismo para vosotros. Y, entre todos, les ayudamos a que seáis buenos cristianos. Ya sabéis que el Bautismo es como la “puerta de la fe”, que luego va creciendo en nosotros hasta el final de la vida.
     Tercera. El Papa Benedicto XVI nos ha dicho que todos los amigos de Jesús, sus discípulos, tenemos que ser sus misioneros.
     Os lo explico. No es tan difícil. Hay niños y niñas que ya son con poco catequistas y misioneros.
     Si te ven rezar, por ejemplo, en tu casa y que los Domingos y otras Fiestas vas a Misa y a la Catequesis, estás enseñando a otros, también a los mayores, a ser buenos cristianos. Y no digamos cómo se alegran cuando ven en vosotros un corazón generoso que sabe dar limosna “de lo suyo”.
     También cuando un niño o una niña, que ya han recibido a Jesús en la Comunión, ven otros que siguen comulgando y se confiesan, si tiene pecados, otros se fijan y les animan a hacerlo también. Algunos rezan por los misioneros a la Virgen María y ella, Nuestra Madre del Cielo, les ayuda a ser valientes. También cuando os perdonáis y sabéis ceder unos por otros y hacéis lo que hay que hacer, aunque cueste un poco, sois misioneros.
     Si crecéis así os haréis buenos cristianos y Jesús, que se fija en nuestro corazón, os va a encomendar cosas importantes cuando seáis mayores. Os lo aseguro.
     No olvidéis las tres cosas, y ayudaros unos a otros.
     Saludos para vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequista y para vuestros amigos y amigas. Os quiere y bendice vuestro Obispo.
       + RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ, OBISPO DE JAÉN

sábado, 2 de junio de 2012

VII ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS MILÁN 2012


A LOS JÓVENES: TENDED A IDEALES ALTOS, SED SANTOS

“Ayudados por el itinerario (de formación), habéis aprendido a reconocer las cosas estupendas el Espíritu Santo ha hecho y hace en vuestra vida y en la de todos los que dicen 'sí' al Evangelio de Jesucristo. Habéis descubierto el gran valor del Bautismo, el primero de los sacramentos, la puerta de entrada de la vida cristiana. Lo habéis recibido gracias a vuestros padres (…) que se han comprometido a educaros en la fe”. (…)

“Ahora habéis crecido y podéis decir vosotros mismos vuestro 'sí' a Dios, un 'sí' libre y consciente. El sacramento de la Confirmación confirma el Bautismo y efunde sobre vosotros con abundancia el Espíritu Santo. (…) Tenéis ahora la posibilidad de acoger sus grandes dones que os ayudan, en el camino de la vida, a convertiros en testigos fieles y valerosos de Jesús. Los dones del Espíritu son realidades estupendas que os permiten formaros como cristianos, vivir el Evangelio y ser miembros activos de la comunidad”.

“Toda la vida cristiana es un camino, es como recorrer en compañía de Jesús un sendero, no siempre fácil, que sube a un monte (...); con los dones preciosos (del Espíritu Santo) vuestra amistad con Él será aún más estrecha y verdadera. Ella se alimenta continuamente con el sacramento de la Eucaristía. (…) Por eso, os invito a participar siempre con alegría y fidelidad en la Misa dominical. (...) Acercaos también a (…) la Confesión: es un encuentro con Jesús que perdona vuestros pecados y os ayuda a hacer el bien. (…) Aprended a dialogar con el Señor, confiaos a Él, contadle las alegrías y las preocupaciones, y pedidle luz y apoyo para vuestro camino”.

“En familia, obedeced a los padres, escuchad las indicaciones que os dan, para crecer, como Jesús, 'en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres'. Finalmente, no seáis perezosos, sino chicos y jóvenes comprometidos, en particular en el estudio: es vuestro deber cotidiano y una gran oportunidad que tenéis para crecer y preparar el futuro. Sed disponibles y generosos con los demás, venciendo la tentación de poneros a vosotros mismos en el centro, porque el egoísmo es enemigo de la verdadera alegría”.

“Si gustáis ahora la belleza de formar parte de la comunidad de Jesús, podréis dar vosotros también vuestra contribución para hacerla crecer. (…) Cada día, también hoy, el Señor os llama a cosas grandes. Estad abiertos a lo que os sugiere, y si os llama a seguirlo por el camino del sacerdocio o de la vida consagrada, no le digáis 'no'. (...) Jesús os llenará el corazón para toda la vida”.

“Os digo con fuerza: ¡Tended a ideales altos, (...) sed santos! ¿Es posible ser santos a vuestra edad? Ciertamente. (…) Lo demuestra el testimonio de tantos santos coetáneos vuestros, como Domenico Savio o María Goretti. La santidad es la vía normal del cristiano: no está reservada a pocos elegidos, sino abierta a todos. Naturalmente, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo.(...) Y con la guía de nuestra Madre, (…) la Madre de Jesús, María. (…) Que la Virgen María custodie siempre la belleza de vuestro 'sí' a Jesús, su Hijo, el grande y fiel amigo de nuestra vida”.(VIS).

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domingo, 6 de mayo de 2012

MES DE MAYO

Yo, María, quiero oraros mucho

porque me siento tan necesitado de vuestra ayuda,

como el niño que levanta sus tiernas manecitas

hacia su madre desde la cuna.

Mi pensamiento necesita de vuestro resplandor.

Mi corazón, de vuestro afecto.

José Gras

jueves, 26 de abril de 2012

domingo, 8 de abril de 2012

PASCUA 2012

Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros.
Proclamemos la alegría de la Resurrección
Feliz Pascua

viernes, 30 de marzo de 2012

DOMINGO DE RAMOS 2012

Querido amigo y amiga que lees este blog, imagino que sabes que todos los domingo de Ramos la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Juventud, y tiene lugar en la Plaza de San Pedro, en Roma, si lo sabías te lo recordamos y si no, ya lo sabes. Ási que el próximo domingo 1 de Abril es la XXVII Jornada Mundial de la Juventud sobre el tema:
«¡Alegraos siempre en el Señor!» (Flp 4,4)
Aquí te dejo un texto entresacado del mensaje,

"La alegría del amor.

Queridos amigos, la alegría está íntimamente unida al amor; ambos son frutos inseparables del Espíritu Santo (cf. Ga 5,23). El amor produce alegría, y la alegría es una forma del amor. La beata Madre Teresa de Calcuta, recordando las palabras de Jesús: «hay más dicha en dar que en recibir» (Hch 20,35), decía: «La alegría es una red de amor para capturar las almas. Dios ama al que da con alegría. Y quien da con alegría da más». El siervo de Dios Pablo VI escribió: «En el mismo Dios, todo es alegría porque todo es un don» (Ex. ap. Gaudete in Domino, 9 mayo 1975).
Pensando en los diferentes ámbitos de vuestra vida, quisiera deciros que amar significa constancia, fidelidad, tener fe en los compromisos. Y esto, en primer lugar, con las amistades. Nuestros amigos esperan que seamos sinceros, leales, fieles, porque el verdadero amor es perseverante también y sobre todo en las dificultades. Y lo mismo vale para el trabajo, los estudios y los servicios que desempeñáis. La fidelidad y la perseverancia en el bien llevan a la alegría, aunque ésta no sea siempre inmediata.
Para entrar en la alegría del amor, estamos llamados también a ser generosos, a no conformarnos con dar el mínimo, sino a comprometernos a fondo, con una atención especial por los más necesitados. El mundo necesita hombres y mujeres competentes y generosos, que se pongan al servicio del bien común. Esforzaos por estudiar con seriedad; cultivad vuestros talentos y ponedlos desde ahora al servicio del prójimo. Buscad el modo de contribuir, allí donde estéis, a que la sociedad sea más justa y humana. Que toda vuestra vida esté impulsada por el espíritu de servicio, y no por la búsqueda del poder, del éxito material y del dinero. A propósito de generosidad, tengo que mencionar una alegría especial; es la que se siente cuando se responde a la vocación de entregar toda la vida al Señor. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de la llamada de Cristo a la vida religiosa, monástica, misionera o al sacerdocio. Tened la certeza de que colma de alegría a los que, dedicándole la vida desde esta perspectiva, responden a su invitación a dejar todo para quedarse con Él y dedicarse con todo el corazón al servicio de los demás. Del mismo modo, es grande la alegría que Él regala al hombre y a la mujer que se donan totalmente el uno al otro en el matrimonio para formar una familia y convertirse en signo del amor de Cristo por su Iglesia.
Quisiera mencionar un tercer elemento para entrar en la alegría del amor: hacer que crezca en vuestra vida y en la vida de vuestras comunidades la comunión fraterna. Hay vínculo estrecho entre la comunión y la alegría. No en vano san Pablo escribía su exhortación en plural; es decir, no se dirige a cada uno en singular, sino que afirma: «Alegraos siempre en el Señor» (Flp4,4). Sólo juntos, viviendo en comunión fraterna, podemos experimentar esta alegría. El libro de los Hechos de los Apóstoles describe así la primera comunidad cristiana: «Partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón» (Hch 2,46). Empleaos también vosotros a fondo para que las comunidades cristianas puedan ser lugares privilegiados en que se comparta, se atienda y cuiden unos a otros". ( Del mensaje del Papa)

Mi deseo para esta semana, que vivamos "la Pasión con pasión".

Mª José de Castro


lunes, 26 de marzo de 2012

Mensaje del Papa a los Niños


Os dejo el mensaje del Papa a los niños, disfrutarlo...


Queridos Niños:

Estoy contento de poderlos encontrar y ver sus rostros alegres llenando esta bella plaza. Ustedes ocupan un lugar muy importante en el corazón del Papa. Y en estos momentos quisiera que esto lo supieran todos los niños de México, particularmente los que soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia o el hambre, que en estos meses, a causa de la sequía, se ha dejado sentir fuertemente en algunas regiones.

Gracias por este encuentro de fe, por la presencia festiva y el regocijo que han expresado con los cantos. Hoy estamos llenos de júbilo, y eso es importante. Dios quiere que seamos siempre felices. Él nos conoce y nos ama. Si dejamos que el amor de Cristo cambie nuestro corazón, entonces nosotros podremos cambiar el mundo. Ese es el secreto de la auténtica felicidad.

Este lugar en el que nos hallamos tiene un nombre que expresa el anhelo presente en el corazón de todos los pueblos: «la paz», un don que proviene de lo alto. «La paz esté con ustedes» (Jn 20,21). Son las palabras del Señor resucitado. Las oímos en cada Misa, y hoy resuenan de nuevo aquí, con la esperanza de que cada uno se transforme en sembrador y mensajero de esa paz por la que Cristo entregó su vida.

El discípulo de Jesús no responde al mal con el mal, sino que es siempre instrumento del bien, heraldo del perdón, portador de la alegría, servidor de la unidad. Él quiere escribir en cada una de sus vidas una historia de amistad.

Ténganlo, pues, como el mejor de sus amigos. Él no se cansará de decirles que amen siempre a todos y hagan el bien. Esto lo escucharán, si procuran en todo momento un trato frecuente con él, que les ayudará aun en las situaciones más difíciles.

He venido para que sientan mi afecto. Cada uno de ustedes es un regalo de Dios para México y para el mundo. Su familia, la Iglesia, la escuela y quienes tienen responsabilidad en la sociedad han de trabajar unidos para que ustedes puedan recibir como herencia un mundo mejor, sin envidias ni divisiones.

Por ello, deseo elevar mi voz invitando a todos a proteger y cuidar a los niños, para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza.

Ustedes, mis pequeños amigos, no están solos. Cuentan con la ayuda de Cristo y de su Iglesia para llevar un estilo de vida cristiano. Participen en la Misa del domingo, en la catequesis, en algún grupo de apostolado, buscando lugares de oración, fraternidad y caridad.

Eso mismo vivieron los beatos Cristóbal, Antonio y Juan, los niños mártires de Tlaxcala, que conociendo a Jesús, en tiempos de la primera evangelización de México, descubrieron que no había tesoro más grande que él. Eran niños como ustedes, y de ellos podemos aprender que no hay edad para amar y servir.

Quisiera quedarme más tiempo con ustedes, pero ya debo irme. En la oración seguiremos juntos. Los invito, pues, a rezar continuamente, también en casa; así experimentarán la alegría de hablar con Dios en familia. Recen por todos, también por mí. Yo rezaré por ustedes, para que México sea un hogar en el que todos sus hijos vivan con serenidad y armonía.

Los bendigo de corazón y les pido que lleven el cariño y la bendición del Papa a sus padres y hermanos, así como a sus demás seres queridos. Que la Virgen les acompañe.

Muchas gracias, mis pequeños amigos.