Objetivo del año

martes, 26 de febrero de 2013

Carta Pastoral a los niños y niñas en el Año de la Fe

                 
Muy queridos amigos:

     Hace tiempo que no os escribo y quiero deciros tres cosas importantes, además de saludaros.
     Primera. Que me acuerdo y rezo por vosotros todos los días desde que empezasteis el curso, sobre todo en la Navidad reciente aún.
     Pensaba el otro día: ¿les habrán dicho a tantos niños y niñas que vais a la Catequesis que los cristianos celebramos el Año de la Fe y lo que significa? Os digo que Jesús espera de nosotros este año, también de los mayores, que nos hagamos muy amigos suyos y que nos queramos unos a otros de verdad. Que pensemos en los niños y niñas que no tienen padres o colegios, que no tienen para comer y, algunos, ni casa donde vivir. Tenemos que pensar en ellos y ayudarles si podemos.
     En este Año también tenemos que aprender y rezar el Credo, como principal oración. Seguro que casi todos os lo sabéis entero. Sería interesante que con el catequista o la catequista lo rezarais junto a la pila en que recibisteis el Bautismo. Es el resumen de todo lo que creemos. Sin saber el Credo no se puede hacer la Primera Comunión.
     Segunda. Que Jesús os quiere mucho y vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequistas, profesores y muchos más.
     Ya sabéis, seguramente, que una vez Jesús enseñaba a personas mayores y le acercaron unos niños para que les tocara o les diera la bendición. Al no permitirlo sus discípulos, Jesús les dijo a todos: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc. 10, 14-15).
     Después de Jesús, son vuestros padres los que más os quieren. Ellos os cuidan, os ayudan siempre y así vais creciendo y haciéndoos mayores. Y no digamos los abuelos. A veces se cansan un poco porque van haciéndose mayores, pero no os quieren menos que vuestros padres. Os lo aseguro. Y vosotros, ¿los queréis también? Ya sé que sí.
     ¿Y el sacerdote y los profesores y catequistas? También os quieren y enseñan como sabéis.
     Entre todos queremos una cosa muy importante para vosotros: que seáis buenos cristianos porque vuestros padres son los que pidieron el Bautismo para vosotros. Y, entre todos, les ayudamos a que seáis buenos cristianos. Ya sabéis que el Bautismo es como la “puerta de la fe”, que luego va creciendo en nosotros hasta el final de la vida.
     Tercera. El Papa Benedicto XVI nos ha dicho que todos los amigos de Jesús, sus discípulos, tenemos que ser sus misioneros.
     Os lo explico. No es tan difícil. Hay niños y niñas que ya son con poco catequistas y misioneros.
     Si te ven rezar, por ejemplo, en tu casa y que los Domingos y otras Fiestas vas a Misa y a la Catequesis, estás enseñando a otros, también a los mayores, a ser buenos cristianos. Y no digamos cómo se alegran cuando ven en vosotros un corazón generoso que sabe dar limosna “de lo suyo”.
     También cuando un niño o una niña, que ya han recibido a Jesús en la Comunión, ven otros que siguen comulgando y se confiesan, si tiene pecados, otros se fijan y les animan a hacerlo también. Algunos rezan por los misioneros a la Virgen María y ella, Nuestra Madre del Cielo, les ayuda a ser valientes. También cuando os perdonáis y sabéis ceder unos por otros y hacéis lo que hay que hacer, aunque cueste un poco, sois misioneros.
     Si crecéis así os haréis buenos cristianos y Jesús, que se fija en nuestro corazón, os va a encomendar cosas importantes cuando seáis mayores. Os lo aseguro.
     No olvidéis las tres cosas, y ayudaros unos a otros.
     Saludos para vuestros padres, abuelos, sacerdotes, catequista y para vuestros amigos y amigas. Os quiere y bendice vuestro Obispo.
       + RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ, OBISPO DE JAÉN

sábado, 2 de junio de 2012

VII ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS MILÁN 2012


A LOS JÓVENES: TENDED A IDEALES ALTOS, SED SANTOS

“Ayudados por el itinerario (de formación), habéis aprendido a reconocer las cosas estupendas el Espíritu Santo ha hecho y hace en vuestra vida y en la de todos los que dicen 'sí' al Evangelio de Jesucristo. Habéis descubierto el gran valor del Bautismo, el primero de los sacramentos, la puerta de entrada de la vida cristiana. Lo habéis recibido gracias a vuestros padres (…) que se han comprometido a educaros en la fe”. (…)

“Ahora habéis crecido y podéis decir vosotros mismos vuestro 'sí' a Dios, un 'sí' libre y consciente. El sacramento de la Confirmación confirma el Bautismo y efunde sobre vosotros con abundancia el Espíritu Santo. (…) Tenéis ahora la posibilidad de acoger sus grandes dones que os ayudan, en el camino de la vida, a convertiros en testigos fieles y valerosos de Jesús. Los dones del Espíritu son realidades estupendas que os permiten formaros como cristianos, vivir el Evangelio y ser miembros activos de la comunidad”.

“Toda la vida cristiana es un camino, es como recorrer en compañía de Jesús un sendero, no siempre fácil, que sube a un monte (...); con los dones preciosos (del Espíritu Santo) vuestra amistad con Él será aún más estrecha y verdadera. Ella se alimenta continuamente con el sacramento de la Eucaristía. (…) Por eso, os invito a participar siempre con alegría y fidelidad en la Misa dominical. (...) Acercaos también a (…) la Confesión: es un encuentro con Jesús que perdona vuestros pecados y os ayuda a hacer el bien. (…) Aprended a dialogar con el Señor, confiaos a Él, contadle las alegrías y las preocupaciones, y pedidle luz y apoyo para vuestro camino”.

“En familia, obedeced a los padres, escuchad las indicaciones que os dan, para crecer, como Jesús, 'en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres'. Finalmente, no seáis perezosos, sino chicos y jóvenes comprometidos, en particular en el estudio: es vuestro deber cotidiano y una gran oportunidad que tenéis para crecer y preparar el futuro. Sed disponibles y generosos con los demás, venciendo la tentación de poneros a vosotros mismos en el centro, porque el egoísmo es enemigo de la verdadera alegría”.

“Si gustáis ahora la belleza de formar parte de la comunidad de Jesús, podréis dar vosotros también vuestra contribución para hacerla crecer. (…) Cada día, también hoy, el Señor os llama a cosas grandes. Estad abiertos a lo que os sugiere, y si os llama a seguirlo por el camino del sacerdocio o de la vida consagrada, no le digáis 'no'. (...) Jesús os llenará el corazón para toda la vida”.

“Os digo con fuerza: ¡Tended a ideales altos, (...) sed santos! ¿Es posible ser santos a vuestra edad? Ciertamente. (…) Lo demuestra el testimonio de tantos santos coetáneos vuestros, como Domenico Savio o María Goretti. La santidad es la vía normal del cristiano: no está reservada a pocos elegidos, sino abierta a todos. Naturalmente, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo.(...) Y con la guía de nuestra Madre, (…) la Madre de Jesús, María. (…) Que la Virgen María custodie siempre la belleza de vuestro 'sí' a Jesús, su Hijo, el grande y fiel amigo de nuestra vida”.(VIS).

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domingo, 6 de mayo de 2012

MES DE MAYO

Yo, María, quiero oraros mucho

porque me siento tan necesitado de vuestra ayuda,

como el niño que levanta sus tiernas manecitas

hacia su madre desde la cuna.

Mi pensamiento necesita de vuestro resplandor.

Mi corazón, de vuestro afecto.

José Gras

jueves, 26 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

¿TE HAS PREGUNTADO POR EL SENTIDO DE TU VIDA?


No os quedéis con respuestas fáciles.
 "El hombre no puede vivir sin la búsqueda de la verdad sobre sí mismo. Los grandes interrogantes que llevamos dentro renacen siempre: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?; ¿para qué vivimos? Estas preguntas son el signo más alto de la trascendencia del ser humano. Es, precisamente, mirándonos a nosotros mismos con verdad, con sinceridad y con valor como intuimos la belleza, pero también la precariedad de la vida, y sentimos una insatisfacción, una inquietud que nada concreto consigue llenar. Os invito a tomar conciencia de esta sana y positiva inquietud. No os quedéis en las respuestas parciales, más cómodas, que pueden dar algún momento de exaltación, pero que no dan la verdadera alegría de vivir. Aprended a leer en profundidad vuestra experiencia humana: ¡descubriréis, con sorpresa y con alegría, que vuestro corazón es una ventana abierta al infinito! El hombre, también en la era del progreso científico y tecnológico, sigue siendo un ser que desea más que la comodidad y el bienestar, sigue siendo un ser abierto a la verdad entera de la existencia. Vosotros lo experimentáis continuamente cada vez que os preguntáis: ¿Pero por qué? Cuando experimentáis qué significa amar de verdad; cuando sentís fuertemente el sentido de la justicia y de la verdad, y cuando sentís también la falta de justicia, de verdad y de felicidad. ¡Dejad que el misterio de Cristo ilumine toda vuestra persona! Entonces podréis llevar en los diversos ambientes esa novedad que puede cambiar las relaciones, las estructuras, para construir un mundo más justo y solidario, animado por la búsqueda del bien común". 
Benedicto XVI A los jóvenes de San Marino. Visita Pastoral (19-VI-2011)